miércoles, 24 de abril de 2013

PUEBLO MONTUBIO

PUEBLO MONTUBIO
Zona originaria montubia
Para quienes no quieren reconocer la existencia del Pueblo Montubio, por consideraciones entre otras de territorialidad, ya que a duras penas se habla de lo rural, donde se desarrolló y conformó geográficamente el montubio, José De la Cuadra en su Plan Geográfico del Ecuador, señala con toda claridad la zona montubia “Los enramados sistemas hidrográficos de la Costa modifican sensiblemente las condiciones climatéricas generales y determinan la zona montubia. Podríamos decir que la zona montubia es aquella regada por los largos ríos litorales y sus inextricables afluentes. Se incluyen en ellas las zonas montañosas de transición.”

“Los mayores sistemas fluviales son, en la Costa, los que concluyen en el mar: el río Mira, el río Esmeraldas, el río Santiago, el río Chone y el río Guayas. Otro sistema fluvial de los mayores es el tremendo río Jubones en la Provincia de El Oro, que se lanza al canal de Jambelí por las bocas bravas del río Rompido. Otros sistemas concluyen en el Golfo de Guayaquil; y muchos de menor importancia desembocan en el océano, o lo hacen en ensenadas y bahías.”

Pero cada sistema mayor, con excepción de la Provincia de Manabí, la más seca del litoral, se enlaza a su turno con infinidad de sistemas menores, que se remontan hasta las estribaciones andinas, de donde nacen”. “La zona montubia, encuadrada por los ríos, es, pues, extensísima y, con soluciones de continuidad relativamente poco apreciables, corre a lo largo de la región occidental, constituyendo en ella un verdadero hinterland bajo.”
Rasgos físicos del montubio
Por la mezcla de los grupos humanos que nombramos, de la Cuadra, señala que su “fondo es indio pero no uniforme por las diversas nacionalidades indígenas, cuya diferencia no era solo la totémica”.
Como jinete el montubio es excelente, el machete es su habilidad. Haciendo movible escudo del poncho, juega con el filudo instrumento de un modo maravilloso”.
El hombre montubio es ágil, trepando árboles, la mujer montubia es de menor estatura que el varón, es de rostro impasible, pero sus facciones son agraciadas, su cuerpo tiene una particular hermosura. Sus senos –chicos y duros, su vientre hundido y sus caderas altas, la hacen de un gran atractivo sexual.
Como al hombre montubio, a las mujeres montubias el régimen alimenticio y las actividades y faenas diarias los libran de la obesidad.
En lo relacionado a las faenas propias del campo, la mujer montubia, con las limitaciones lógicas, es experta y capaz como el hombre montubio, desde ordeñar a una vaca hasta sembrar arroz. A pesar de las víboras, a pesar de las enfermedades, a pesar de todo, los montubios son longevos. Hay pocos que llegan a centenarios, pero abundan los hombres y las mujeres que han rebasado los ochenta años.
La vida montubia
Régimen familiar.- La familia montubia gira en torno a la madre, antes que del padre, en lo afectivo; pero, por el respeto social se centra a ser padre. El impulso a la madre es sentimental, espontáneo; el impulso al padre es provocado por el reconocimiento tácito de la superioridad de este, primeramente material (baqueanismo, es decir, sabiduría del campo), y mas tarde, moral (experiencia traducida en consejo, ciencia antigua, gerontolatría).
La familia montubia originaria constituyó una entidad aislada que siguió su propio destino, sin vincularlos a los de los otros grupos familiares, y que normalmente se representaba por el progenitor masculino más viejo, casi nunca por los colaterales.
La monogamia y la monoviria eran características. Sin embargo, el ayuntamiento marital estable se ejerce casi siempre fuera de la institución civil del matrimonio.
En el siglo XIX, o sea cuando el matrimonio era una institución de derecho eclesiástico reconocida por el estado, la religiosidad acrecía el porcentaje de uniones sacramentadas y desterraba la simple convivencia, considerada como un pecado.
Impulsiones artísticas
El montubio ignora el dibujo, simplemente lo desconoce, el niño montubio no siente el deseo de graficar sus ideas, excepcionalmente se cultivan las artes plásticas, conectadas a industrias manuales; el labrado del barro es una manufactura típica, como en Samborondón; en los agros tagüeros manabitas tallan el marfil vegetal, para manufacturar sortijas y objetos de adorno personal.Con la paja toquilla también expresan sus manifestaciones artísticas.
En las vecindades donde abunda el bejuco plazarte, los nudos de los bejucos son esculpidos a navaja admirablemente, teñidos o barnizados. La inspiración musical del montubio es rudimentaria, ha superado el compás binario y más bien se lanza instintivamente al de tres por cuatro. Para ello, el pasillo montubio recuerdo al pasillo colombiano antes que el serrano del Ecuador. Es como un ligero valse, donde se introducen largos calderones; el amorfino es casi en todo el dos por dos, siendo muy rica su letra por su poesía, que así mismo en su canto explota temas pasionales, como el amor, el odio, etc., y se liga como letra del amorfino.
El montubio y la política
Su expresión más alta de organización es la montonera, y su héroe don Eloy Alfaro, que hiciera la única y verdadera revolución en nuestra República, la revolución liberal del 5 de JUNIO DEL 1895.
En la revolución del 6 de marzo de 1845, en los ejércitos nacionalistas contra Juan José Flores, luchando así mismo contra las tiranías de Gabriel García Moreno e Ignacio de Veintimilla, destacándose junto a sus generales, Nicolás Infante, Crespín Cerezo, Manuel Serrano, Luis Vargas Torres, Marcelino Maridueña, Pedro Jota Montero, Carlos Concha, Medardo Alfaro y Flavio Alfaro, Coronela Filomena Chávez y con el gran general Montubio Eloy Alfaro Delgado, junto a Chapulos y Cimarrones que integraron la heroicas alfaradas.
Tendencias míticas
Los montubios originarios, practicaban la religión católica, aunque realmente era una mezcla de supersticiones, bajo el cristianismo, aunque generalmente el montubio es panteísta, dado su irrefrenable fortaleza y constancia por fabricar héroes, es decir poderes protectores, como la piedra imán, la pezuña de la danta (uña de la gran bestia), este panteísmo está presente en los relatos montubios donde los animales hablan, lo propio que las planta y las cosas, pese a esto, el fatalismo no hizo presa fácil al montubio como se podía esperar.


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